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Los accidentes ocurren cuando menos los esperas, nadie sabe a ciencia cierta cuando va a ser necesario actuar de manera oportuna y eficaz para proporcionar los primeros auxilios. La “avulsión dental” es un término que utilizamos los odontólogos para referirnos a un diente que se ha desalojado por completo de su alveolo (el hueso); siendo una situación de urgencia que necesita ser atendida lo más pronto posible.

Se presenta muy comúnmente, sobre todo en la población infantil, debido a un traumatismo como por ejemplo: una caída accidental de la bicicleta, golpes relacionado con la práctica de algún deporte (sobre todo los de contacto), accidentes automovilísticos, peleas, etc.

La pregunta de muchos es ¿Lo damos por perdido o podemos volver a colocarlo en la boca?

Lo más importante en esta situación es actuar rápido, no caer en pánico, mantener la calma, y determinar si el diente que se cayó es un diente permanente y no uno de leche; ya que los dientes infantiles no se reimplantan.

Una vez analizada la situación debes considerar los siguientes pasos:

1.- Coge el diente por la corona (la parte más blanca del diente) nunca por la raíz; ya que alrededor de la raíz se encuentra un ligamento llamado “ligamento periodontal” que es el que nos va a ayudar a que el diente vuelva a sujetarse en el hueso. No lo talles, ni utilices alcohol, jabón o agua oxigenada para tratar de limpiarlo. En caso de que se le haya adherido suciedad, límpialo con agua durante solo unos segundos.

2.- Mantenlo en buen estado (hidratado). El tiempo es un factor clave, por lo que puedes intentar volver a colocarlo en el lugar del que se desprendió, tomando como referencia los dientes adyacentes, tratando de que queden alineados. Con ayuda de una gasa o algún pedacito de tela puedes mantenerlo fijo y en posición mordiendo suavemente. En caso de que no te sea posible volver a reimplantarlo debes mantenerlo en un lugar húmedo, lo ideal es conservarlo dentro de la boca, puedes colocarlo en la cara interna de la mejilla o entre el labio y la encía inferiores. Si no puedes emplear este método, coloca el diente en un recipiente con un poco de leche, suero, agua o incluso saliva.

3.- Ir con un odontólogo a la brevedad posible. Cuanto menos tiempo pase antes de que el diente sea reimplantado, más posibilidades tendrá de poder salvarse. El dentista realizará todas las maniobras necesarias para volver a colocar el diente en su lugar y mantenerlo en una posición correcta; tratar cualquier posible infección y dolor.

El pronóstico de estos dientes suele ser reservado; sin embargo el actuar de una manera rápida y correcta puede ampliar el tiempo de permanencia en la boca; en la mayoría de los casos los dientes avulsionados son tratados endodonticamente.

Es importante que todos los que practiquen algún deporte de contacto utilicen un protector bucal, los puedes encontrar en las farmacias o tiendas donde venden equipo deportivo, también puedes pedirle a tu odontólogo que diseñe uno para ti, dando este, mayor protección y mayor comodidad, ya que esta elaborado al tamaño y forma exacta de tus dientes.